Por ello, un sistema eficaz de
prevención no debería limitarse al cumplimiento formal de procedimientos. El
objetivo es conocer los riesgos de la empresa, identificar oportunamente
comportamientos inusuales y adoptar controles proporcionales a esos riesgos.
Este enfoque basado en riesgos constituye uno de los pilares de los estándares
internacionales del GAFI.
Estas son algunas de las mejores
prácticas que una empresa puede implementar.
1. Conocer y evaluar los
riesgos de LA/FT
El primer paso consiste en
identificar cómo podría utilizarse el negocio para lavar activos. La empresa
debe evaluar sus principales factores de riesgo: clientes, productos o
servicios, canales de distribución y zonas geográficas, considerando además la
naturaleza, tamaño y complejidad de sus operaciones.
No todos los riesgos requieren
los mismos controles. Una operación de bajo riesgo puede recibir un tratamiento
estándar, mientras que una operación de mayor exposición requiere
verificaciones adicionales.
2. Aplicar una debida
diligencia efectiva
“Conocer al cliente” significa
mucho más que solicitar su documento de identidad. Es necesario comprender quién
es, a qué se dedica, cuál es el propósito de la relación comercial y si sus
operaciones son razonablemente compatibles con su perfil económico.
La información obtenida debe
mantenerse actualizada y los controles deben intensificarse cuando el riesgo
sea mayor. La UIF-Perú destaca precisamente la debida diligencia con enfoque
basado en riesgos como una de las principales medidas para reducir la exposición
al LA/FT.
3. Identificar al beneficiario
final
Las estructuras societarias
complejas pueden utilizarse para ocultar a las personas que realmente poseen o
controlan una empresa. Por ello, no basta con identificar al representante
legal o al accionista inmediato.
Una buena práctica consiste en
determinar quién está detrás de la estructura societaria, quién ejerce el
control efectivo y quién se beneficia finalmente de la operación. La
transparencia del beneficiario final constituye un componente fundamental de
los estándares internacionales para evitar el uso indebido de personas
jurídicas.
4. Implementar señales de
alerta y monitoreo
Las empresas deberían establecer
alertas relacionadas con sus propios riesgos. Operaciones incompatibles con los
ingresos del cliente, pagos realizados por terceros sin justificación,
cancelaciones anticipadas, transferencias provenientes de jurisdicciones de
mayor riesgo o resistencia injustificada a proporcionar información pueden
requerir un análisis adicional.
Una señal de alerta no significa
automáticamente que exista lavado de activos. Es el punto de partida para
investigar y comprender mejor una operación. La propia SBS distingue entre la
identificación de una alerta y la determinación posterior de una operación
inusual o sospechosa.
5. Fortalecer al Oficial de
Cumplimiento
Cuando corresponda contar con
esta función, el Oficial de Cumplimiento debe disponer de autonomía, acceso a
información, herramientas tecnológicas y respaldo de la alta dirección.
Su función no debería reducirse a
elaborar reportes regulatorios. Debe participar activamente en la evaluación de
riesgos, análisis de operaciones inusuales, diseño de controles, capacitación y
mejora continua del sistema preventivo.
6. Capacitar con casos reales
Las capacitaciones son más
efectivas cuando enseñan a reconocer situaciones concretas. Por ejemplo: ¿qué
debería hacer un trabajador si un cliente pretende adquirir un activo de
elevado valor que no guarda relación con sus ingresos?
El personal comercial,
administrativo y directivo debe comprender qué señales identificar, cómo actuar
y a quién comunicar una situación inusual.
7. Utilizar tecnología e
inteligencia artificial
La tecnología puede mejorar
considerablemente la prevención. Analítica de datos, automatización e
inteligencia artificial generativa pueden apoyar la segmentación de clientes,
identificación de patrones, búsqueda de información adversa, priorización de
alertas y análisis preliminar de operaciones.