sábado, 12 de septiembre de 2026

DE LA OBLIGACIÓN A LA ESTRATEGIA: 7 BUENAS PRÁCTICAS PARA PREVENIR EL LAVADO DE ACTIVOS EN LA EMPRESA

El lavado de activos no es un riesgo exclusivo de bancos y entidades financieras. Empresas inmobiliarias, automotrices, constructoras, comercializadoras, casas de cambio, estudios profesionales y muchas otras actividades pueden ser utilizadas para introducir, movilizar u ocultar fondos de origen ilícito.

Por ello, un sistema eficaz de prevención no debería limitarse al cumplimiento formal de procedimientos. El objetivo es conocer los riesgos de la empresa, identificar oportunamente comportamientos inusuales y adoptar controles proporcionales a esos riesgos. Este enfoque basado en riesgos constituye uno de los pilares de los estándares internacionales del GAFI.

Estas son algunas de las mejores prácticas que una empresa puede implementar.

1. Conocer y evaluar los riesgos de LA/FT

El primer paso consiste en identificar cómo podría utilizarse el negocio para lavar activos. La empresa debe evaluar sus principales factores de riesgo: clientes, productos o servicios, canales de distribución y zonas geográficas, considerando además la naturaleza, tamaño y complejidad de sus operaciones.

No todos los riesgos requieren los mismos controles. Una operación de bajo riesgo puede recibir un tratamiento estándar, mientras que una operación de mayor exposición requiere verificaciones adicionales.

2. Aplicar una debida diligencia efectiva

“Conocer al cliente” significa mucho más que solicitar su documento de identidad. Es necesario comprender quién es, a qué se dedica, cuál es el propósito de la relación comercial y si sus operaciones son razonablemente compatibles con su perfil económico.

La información obtenida debe mantenerse actualizada y los controles deben intensificarse cuando el riesgo sea mayor. La UIF-Perú destaca precisamente la debida diligencia con enfoque basado en riesgos como una de las principales medidas para reducir la exposición al LA/FT.

3. Identificar al beneficiario final

Las estructuras societarias complejas pueden utilizarse para ocultar a las personas que realmente poseen o controlan una empresa. Por ello, no basta con identificar al representante legal o al accionista inmediato.

Una buena práctica consiste en determinar quién está detrás de la estructura societaria, quién ejerce el control efectivo y quién se beneficia finalmente de la operación. La transparencia del beneficiario final constituye un componente fundamental de los estándares internacionales para evitar el uso indebido de personas jurídicas.

4. Implementar señales de alerta y monitoreo

Las empresas deberían establecer alertas relacionadas con sus propios riesgos. Operaciones incompatibles con los ingresos del cliente, pagos realizados por terceros sin justificación, cancelaciones anticipadas, transferencias provenientes de jurisdicciones de mayor riesgo o resistencia injustificada a proporcionar información pueden requerir un análisis adicional.

Una señal de alerta no significa automáticamente que exista lavado de activos. Es el punto de partida para investigar y comprender mejor una operación. La propia SBS distingue entre la identificación de una alerta y la determinación posterior de una operación inusual o sospechosa.

5. Fortalecer al Oficial de Cumplimiento

Cuando corresponda contar con esta función, el Oficial de Cumplimiento debe disponer de autonomía, acceso a información, herramientas tecnológicas y respaldo de la alta dirección.

Su función no debería reducirse a elaborar reportes regulatorios. Debe participar activamente en la evaluación de riesgos, análisis de operaciones inusuales, diseño de controles, capacitación y mejora continua del sistema preventivo.

6. Capacitar con casos reales

Las capacitaciones son más efectivas cuando enseñan a reconocer situaciones concretas. Por ejemplo: ¿qué debería hacer un trabajador si un cliente pretende adquirir un activo de elevado valor que no guarda relación con sus ingresos?

El personal comercial, administrativo y directivo debe comprender qué señales identificar, cómo actuar y a quién comunicar una situación inusual.

7. Utilizar tecnología e inteligencia artificial

La tecnología puede mejorar considerablemente la prevención. Analítica de datos, automatización e inteligencia artificial generativa pueden apoyar la segmentación de clientes, identificación de patrones, búsqueda de información adversa, priorización de alertas y análisis preliminar de operaciones.

Sin embargo, la tecnología debe complementar —no reemplazar— el criterio profesional. Los resultados deben ser verificables, documentados y sometidos a revisión humana cuando puedan afectar decisiones relevantes.