En prevención del lavado de activos, una señal de alerta no demuestra por sí sola que exista una operación sospechosa. Es, más bien, un indicador que advierte que una operación, comportamiento o característica del cliente se aparta de lo esperado y que, por tanto, merece un análisis más profundo.
Para el Oficial de Cumplimiento,
el verdadero desafío no consiste únicamente en detectar alertas, sino en
interpretarlas dentro del contexto del cliente y determinar si existe una
explicación razonable y verificable. Estas son diez señales que conviene tener
siempre presentes.
1. Operaciones incompatibles
con el perfil económico
Una de las alertas más relevantes
aparece cuando las operaciones realizadas no guardan relación con los ingresos,
actividad económica, patrimonio o antecedentes del cliente. Ejemplo: una
persona que declara ingresos mensuales de S/ 4,000 adquiere en corto tiempo dos
vehículos de alta gama sin financiamiento y sin acreditar otros ingresos.
2. Dificultad para justificar
el origen de los fondos
No basta con conocer cuánto
dinero utiliza el cliente. También puede ser necesario comprender de dónde
proviene. Respuestas genéricas, contradictorias o sin documentación razonable
incrementan el riesgo. Ejemplo: ante una operación importante, el cliente
señala que el dinero corresponde a “ahorros familiares”, pero no puede explicar
quién los generó, durante qué periodo ni cómo fueron acumulados.
3. Operaciones inusuales sin
justificación económica aparente
Una operación puede ser
perfectamente legal y, sin embargo, resultar inusual por su monto, frecuencia,
características o falta de lógica económica. Ejemplo: una empresa comienza
repentinamente a realizar operaciones por montos muy superiores a los
registrados durante los últimos dos años, sin cambios conocidos en su actividad
comercial.
4. Fraccionamiento de
operaciones
La realización de múltiples
operaciones por montos menores puede ser una señal relevante cuando parece
orientada a evitar controles, registros o niveles de revisión. Ejemplo: en
lugar de realizar una sola operación por S/ 100,000, el cliente efectúa varias
operaciones similares por importes menores en un periodo reducido.
5. Estructuras societarias
innecesariamente complejas
La utilización de múltiples
empresas, sociedades en distintas jurisdicciones o cadenas de propiedad sin una
razón comercial clara puede dificultar conocer quién controla realmente una
operación. Ejemplo: una pequeña empresa local pertenece a otra sociedad
extranjera que, a su vez, pertenece a varias compañías interpuestas, sin que el
cliente explique una finalidad empresarial razonable para dicha estructura.
6. Dificultades para
identificar al beneficiario final
Debe generar especial atención la
resistencia a proporcionar información sobre las personas naturales que
finalmente poseen o controlan una persona jurídica. Ejemplo: el representante
insiste en entregar únicamente información de los accionistas formales, pero
evita identificar a las personas naturales que se encuentran detrás de las
sociedades accionistas.
7. Cancelaciones anticipadas
sin explicación razonable
La cancelación anticipada de
créditos u otras obligaciones puede convertirse en una señal cuando resulta
incompatible con la capacidad económica conocida del cliente. Ejemplo: una
persona obtiene financiamiento a cinco años y cancela prácticamente toda la
deuda pocos meses después utilizando fondos provenientes de terceros.
8. Intervención injustificada
de terceros
Debe analizarse por qué una
persona distinta del cliente entrega fondos, realiza pagos o participa
recurrentemente en las operaciones. Ejemplo: las cuotas de un financiamiento
contratado por una persona son pagadas regularmente por diferentes personas que
aparentemente no mantienen relación económica con ella.
9. Cambios abruptos en el
comportamiento transaccional
El historial del cliente
constituye una referencia fundamental. Un cambio significativo puede revelar un
nuevo nivel de riesgo. Ejemplo: un cliente que durante años realizó operaciones
pequeñas comienza repentinamente a efectuar transacciones frecuentes y de
elevado importe sin que haya cambiado su actividad económica declarada.
10. Resistencia injustificada
a proporcionar información
La negativa, evasión o entrega reiterada de información inconsistente durante la debida diligencia constituye una alerta que no debería evaluarse aisladamente. Ejemplo: ante preguntas sobre actividad económica, patrimonio u origen de fondos, el cliente modifica sucesivamente sus respuestas o presiona para que la operación se realice sin entregar los documentos solicitados.