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domingo, 4 de septiembre de 2011

Introducción al lavado de activos: definición, características, fases o etapas y consecuencias

Definición.
Para darnos una idea de los alcances de la expresión lavado de activos en las siguientes líneas transcribimos algunas definiciones elaboradas por diversos autores nacionales y foráneos sobre el fenómeno del lavado de activos, para luego ensayar nuestra propia definición. Veamos:
El blanqueo de capitales es cualquier acción o intento de ocultar o disfrazar la identidad de ingresos obtenidos ilegalmente para dotarlos de una apariencia de origen legal, con el objeto de evitar la confiscación por las autoridades judiciales y permitir a los delincuentes su utilización posterior[1].
Constituye lavado de activos todas aquellas actividades dirigidas a ocultar la fuente o el destino del dinero o activos que se han obtenido a través de actividades ilegales[2].
El lavado de activos es un conjunto de operaciones comerciales o financieras que procuran la incorporación al circuito económico formal de cada país, sea de modo transitorio o permanente, de los recursos, bienes y servicios que se originan o están conexos con actividades criminales[3].
El blanqueo de capitales es un proceso tendente a obtener la aplicación en actividades económicas lícitas, de una masa patrimonial derivada de cualquier género de conductas ilícitas, con independencia de cuál sea la forma que esa masa adopte, mediante la progresiva concesión a la misma de una apariencia de legalidad[4].
Es el conjunto de operaciones realizadas por una o más personas naturales o jurídicas, tendientes a ocultar o disfrazar el origen ilícito de bienes o recursos que provienen de actividades delictivas. El delito de lavado de activos, se desarrolla usualmente mediante la realización de varias operaciones, encaminadas a encubrir cualquier rastro del origen ilícito de los recursos[5].
El blanqueo de capitales es el proceso en virtud del cual los bienes de origen delictivo se integran en el sistema económico legal con apariencia de haber sido obtenidos de forma lícita[6].
El proceso de lavado de dinero procura justificar legalmente e incorporar al flujo económico capitales de origen ilegal, creando una simulación transaccional-operativa que permita ver lo ilegal como legal[7].
Por nuestra parte y siguiendo la definición acuñada por Isidoro Blanco Cordero, elaboraremos una definición de lavado de activos partiendo del análisis de cada uno de sus elementos:
-          El lavado de activos debe ser entendido como un proceso, es decir, como una sucesión interrumpida de actos orientados a alejar el dinero o activos de su origen ilícito.
-          El lavado de activos va a ser realizado siempre por personas y organizaciones criminales, quienes pueden utilizar a otras personas naturales o jurídicas para el logro de su cometido.
-          El propósito inmediato del lavado de activos consiste en aparentar la procedencia legal de los bienes o activos de origen ilícito.
-          El lavado de activos requiere para su configuración de la comisión de un delito previo, antecedente o subyacente, generador de las ganancias ilícitas.
-          El lavado de activos tiene como propósito mediato la integración de los bienes o activos en el circuito económico legal de un país.
Sobre la base de lo expuesto podemos afirmar que el lavado de activos es un proceso mediante el cual las personas y organizaciones criminales buscan dar apariencia de legalidad al dinero o activos obtenidos de la comisión de actividades ilícitas, a fin de introducirlos en la economía formal de un país.
Al margen de las definiciones fenomenológicas expuestas, en nuestro país el Lavado de Activos constituye un delito tipificado por la Ley Nº 27765, Ley Penal contra el Lavado de Activos. Comete el delito de lavado de activos la persona que incurre en alguno de los siguientes actos:
a)      Convierte o transfiere dinero, bienes, efectos o ganancias cuyo origen ilícito conoce o puede presumir, y dificulta la identificación de su origen, su incautación o decomiso.
b)      Adquiere, utiliza, guarda, custodia, recibe, oculta, administra o transporta dentro del territorio de la República o introduce o retira del mismo o mantiene en su poder dinero, bienes, efectos o ganancias, cuyo origen ilícito conoce o puede presumir, y dificulta la identificación de su origen, su incautación o decomiso.

Características.
1. El lavado de activos es realizado por delincuentes altamente especializados.
La especialización de las actividades de lavado de activos recae principalmente en los niveles jerárquicos más elevados de la organización criminal. Con excepciones, los actos propios del blanqueo son realizados por terceras personas que son “utilizadas” y no siempre están conscientes de su participación en la red criminal, los encargos conferidos son concebidos como una oportunidad de ingresos y suelen ser personas que con mayor facilidad son involucradas en investigaciones por la comisión del delito de lavado de activos y delitos precedentes.
La especialización permite a la organización criminal diseñar complejas estructuras financieras y esquemas de inversiones con el propósito de ocultar el dinero de origen ilícito y reunir una serie de documentos justificativos de su origen a fin de utilizarlos posteriormente como soporte probatorio en una eventual pesquisa de las autoridades o en un proceso judicial. También es utilizado para justificar el origen del dinero o de los fondos en transacciones realizadas ante otros agentes económicos.      
Las organizaciones criminales han profesionalizado al blanqueador, quien suele ser un experto en materias financieras cuyo cometido es camuflar el verdadero origen de los bienes objeto de blanqueo. Su objetivo es reducir la posibilidad de que se puedan vincular los activos con su procedencia ilícita. Para ello utilizan métodos variados como crear empresas ficticias, adquirir empresas lícitas con dificultades financieras, manejar múltiples cuentas en diversas oficinas o entidades bancarias, mezclar el dinero sucio con el de una actividad aparentemente lícita, etc.[8] 
Las cualidades psicosociales y de especialización definen el perfil del agente del delito. Esto impone que en las etapas del lavado de activos sólo participen como operadores personas totalmente ajenas a los actos generadores del capital o bienes ilegales. Además, se debe tratar de profesionales o empresarios con habilidades idóneas para la actividad comercial o financiera. Los cuales, además, gozan de una reconocida solvencia económica y se mantienen muy alejados de todo historial delictivo[9].
La progresiva evolución en las técnicas de blanqueo de capitales es causa y consecuencia de una mayor profesionalización de las personas que las llevan a cabo. Esta característica se manifiesta en dos tendencias: mayor profesionalismo de los miembros de la organización y mayor empleo de profesionales externos. Ello es debido a la necesidad de minimizar riesgos de persecución penal y de maximizar oportunidades. Para lograr tales fines surgen una serie de exigencias: la primera consiste en invertir grandes recursos en el análisis de riesgos y su gestión; la segunda se refiere a la aplicación de mayores recursos para el empleo de tecnología; por último, se requiere invertir más recursos para profesionalizar el ciclo del blanqueo-inversión[10].
2. El lavado de activos importa la producción de operaciones complejas.
La cantidad del dinero o activos que deben ser lavados para camuflar su origen hace que las personas y organizaciones criminales realicen operaciones con características particulares, cada vez más frecuentes y por cantidades progresivamente más elevadas. Esta característica genera la emisión de señales de alerta y reviste una importancia sustantiva al momento de efectuar los análisis centrados en operaciones.
La complejidad es una cualidad de las transaccines realizadas para camuflar fondos ilícitos cuyo objetivo consiste en dificultar el rastreo de su origen, procurando justificar con documentos obtenidos sobre actos o contratos recientes o últimos.
El lavado de dinero se lleva a cabo, generalmente, a través de operaciones complejas que muchas veces carecen de sentido económico, pues no están destinadas al lucro en la actividad comercial, sino tienen como objetivo ocultar la actividad ilícita de la cual provienen los fondos[11].
Como consecuencia del aumento de las medidas de control adoptadas por los Estados para combatir el blanqueo de capitales, las organizaciones criminales se han visto obligadas a desarrollar nuevas técnicas para tratar de eludirlas. Característica fundamental de los blanqueadores es su facilidad de adaptación a las nuevas situaciones y la rapidez en el desarrollo de nuevos métodos, alcanzando en ocasiones un grado de sofisticación en sus operaciones de blanqueo calificada de “asombrosa” por algún autor. Esta mayor complejidad viene facilitada además por la internacionalización del fenómeno, que permite mover los bienes de unos países a otros y diseñar complicados mecanismos de encubrimiento de su origen de muy difícil detección por las autoridades[12].
3. El lavado de activos tiene dimensiones internacionales y nacionales.
El blanqueo de capitales se ha convertido en un fenómeno de dimensiones internacionales. La globalización, caracterizada por la desregulación del comercio y de los flujos de capital, y el desarrollo de tecnologías de la información y las comunicaciones, ha proporcionado a la delincuencia organizada la oportunidad de construir y compartir infraestructuras económicas internacionales. El blanqueador tratará de utilizar países que no tienen adecuadas políticas de prevención y detección o que no ofrecen cooperación judicial internacional e intercambio de información para perseguir este delito. Por otra parte, el desarrollo tecnológico de las telecomunicaciones facilita la transferencia de riqueza a través del planeta y permite a la delincuencia operar internacionalmente[13].
Es cierto que se podría enumerar una serie de razones que explican y justifican que los blanqueadores utilicen técnicas que implican un desplazamiento de los fondos a otros países. En realidad todas las razones se podrían sintetizar en una sola: la movilidad de los fondos de uno a otro país dificulta su persecución por parte de las autoridades y acaba por facilitar su encubrimiento. Esto ocurre porque siempre es preferible efectuar las operaciones más delicadas y vulnerables en el proceso de blanqueo precisamente en aquellos países en que la legislación es más permisiva o en que los medios represivos con que cuenta la Administración son más escasos. También hay que tener en cuenta el factor de la coordinación internacional en materia de lucha contra el blanqueo, pues, aunque los países adopten crecientes medidas de prevención, las mismas dejan que desear, lo que permite que los blanqueadores aprovechen las lagunas existentes. Por fin, siempre es más fácil eludir la acción de las autoridades que luchan contra el blanqueo si los fondos se desplazan de uno a otro país que si el blanqueo se produce en un solo país donde las medidas judiciales y policiales podrían actuar con más eficacia[14].
El blanqueo de capitales se desarrolla en un contexto internacional que proporciona una serie de ventajas a los blanqueadores, entre las que cabe destacar[15]:
a)      La posibilidad de eludir la aplicación de normativas muy estrictas, y con ello la jurisdicción de los Estados que mantienen políticas duras de control del blanqueo de capitales.
b)      También posibilita obtener ventajas de los problemas de cooperación judicial internacional y de intercambio de información entre países que tienen normativas diferentes, sistemas penales diferentes y también distintas culturas administrativas.
c)       Por último, permite beneficiarse de las deficiencias de la regulación internacional y de su aplicación, desviando los bienes objeto de blanqueo a aquellos países con sistemas más débiles de control y persecución del blanqueo de capitales.
No obstante, las organizaciones criminales no siempre tienen alcance internacional, este hecho más la variedad de delitos generadores de ganancias ilegales con destino de blanqueo hace posible la inserción de dinero sucio en la economía local, sin la necesidad de recurrir a complejas estructuras financieras fuera de las fronteras de un determinado país
4. El lavado de activos aprovecha sectores económicos vulnerables.
El sector financiero ha sido tradicionalmente uno de los más atractivos para las organizaciones criminales y sigue siendo el que recibe y canaliza la mayor parte del dinero de origen delictivo. Sin embargo, no es el único, ya que otros, como el sector inmobiliario, el comercio de obras de arte, las apuestas por internet o lo nuevos medios de pago, cuentan también con la predilección de los delincuentes[16].
Si en algo debemos caracterizar a los agentes y sectores económicos que existen en el mercado, es por su cantidad y variedad, hecho que sin duda es importante para el crecimiento y desarrollo económico de un país, representa también un riesgo frente al lavado de activos en la medida que puede ser utilizado, consciente o inconscientemente para el reciclaje de fondos de procedencia ilícita.
5. El lavado de activos utiliza los procedimientos propios de los agentes económicos.
Cada negocio y empresa en particular adopta un determinado procedimiento para el ofrecimiento de sus productos y servicios al público. El conocimiento de este procedimiento por parte de las personas y organizaciones criminales, aún cuando sea complejo y propio de cada agente económico, puede ser útil para los fines de blanqueo en la medida que disminuye la probabilidad de detección por parte de las autoridades e incluso para el mismo personal de cumplimiento, por conducirse conforme a sus exigencias y formalidades.
Al respecto es de señalar que los actos de lavado se materializan observando siempre todas las formalidades y procedimientos usuales que son regularmente exigidos para cualquier negocio jurídico o financiero. La observancia de estos requisitos y ritos formales aleja la sospecha y suspicacia sobre su propósito real[17].
6. El lavado de activos es por excelencia una actividad dinámica.
Uno de los aspectos que quizás más caracteriza al lavado de activos es su carácter dinámico, en permanente evolución, las personas y organizaciones criminales están diseñando permantemente nuevos esquemas o estructuras económicas e identificando nuevas técnicas y herramientas para el logro de su propósito. La identificación de las técnicas existentes por parte de las autoridades o el abuso consciente de ellas por los mismos lavadores, hace que éstos innoven constantemente sus métodos, incursionen en nuevas economías o involucren a países con legislaciones más permisivas, a fin de no ser descubiertos por las autoridades.
El lavado de activos es un delito que está en constante evolución, buscando nuevas formas de operar, con sofisticadas innovaciones lo que junto a dificultar su control y prevención incrementa sus impactos sobre la sociedad[18].

Fases o etapas.
Desde diferentes ópticas, los autores han propuesto diversas fases o etapas por las que discurre el lavado de fondos ilícitos. No obstante, consideramos que el proceso de lavado de activos requiere necesariamente de dinero de origen ilícito, por lo que su acopio, luego de haber sido generado o recibido, dependiendo de la existencia o no de la división del trabajo para generar y lavar dinero sucio al interior de la organización criminal, constituye el punto de partida para el inicio del proceso de blanqueo, sin que constituya una etapa del mismo.
El lavado de activos no siempre va a pasar por cada una de las tres etapas que integran su proceso, dependiendo de los volúmenes de dinero que pretendan lavarse así como de la gravedad del delito subyacente, el reciclaje en mención puede concretarse incluso en una o dos etapas.
No obstante, la variedad de técnicas y herramientas existentes, el lavado de activos puede realizarse utilizando aquellas que no habían sido previstas inicialmente bajo la cobertura de diseños y esquemas financieros mucho más complejos.
No está demás indicar que la realidad de las operaciones de lavado de activos es mucho más compleja y supera con creces los esfuerzos didácticos por determinar las fases o etapas que la integran, por lo que las que aquí se desarrollan son eminentemente de carácter explicativo que contribuye a entender el fenómeno sin pretender acapararlo en su totalidad.
1. Recolección del dinero de origen ilícito.
La recolección y acopio del dinero proveniente de actividades ilícitas, aunque no es propiamente una etapa, constituye el primer paso en el proceso de lavado de activos. Sin dinero de origen ilícito no es posible ocultarlo, encubrirlo ni integrarlo en la economía formal.
2. Fase de ocultación o colocación.
En esta fase las personas y organizaciones criminales buscan desprenderse materialmente de importantes sumas del dinero en efectivo recaudado y generado por las actividades ilícitas, colocándolas en diversos agentes económicos financieros tradicionales y no tradicionales e incluso en otros tipos de negocios que ofrezcan condiciones particulares para el propósito perseguido, evitando de esta manera llamar la atención de las autoridades por la acumulación grandes cantidades de efectivo.
La fase de ocultación o colocación implica deshacerse de sumas voluminosas de dinero, tratando de transformarlas por lo general en activos fáciles de manejar. Esto se logra intentando efectuar depósitos bancarios para poder transformar estas sumas en dinero bancario[19].
En la fase de colocación se incorporan al sector financiero o no financiero los recursos obtenidos mediante la realización de operaciones activas y pasivas. Para el lavador, resulta más interesante y conveniente colocar el producto de su actividad en entidades flexibles en materia de inspección, vigilancia y control, generalmente identificados como paraísos fiscales o financieros, en donde la reserva bancaria constituye su principal mecanismo de protección[20].  
El proceso de blanqueo de capitales comienza con la colocación de los ingresos de origen delictivo en el sistema financiero legal. La entrada en la red bancaria es un momento de especial riesgo, de ahí que los delincuentes busquen no llamar la atención sobre la magnitud del depósito inicial. Para ello fraccionan las grandes sumas en depósitos menores, que colocan en diferentes instituciones financieras. Los ingresos procedentes de actividades delictivas se suelen mezclar asimismo con los procedentes de empresas legales, declarándose como ingresos provenientes de tales negocios. A menudo, cuando el volumen del dinero a blanquear es considerable, se pasa como contrabando a un destino cuyo sistema bancario esté libre de controles frente al blanqueo de capitales, con el objeto de facilitar su colocación. El dinero viaja mediante correos u oculto en una remesa de mercancías. Los ingresos ilícitos pueden convertirse en instrumentos financieros de elevada liquidez o emplearse en la compra de distintos bienes. Instituciones no financieras como casinos, servicios postales, oficinas de cambio y comerciantes de metales preciosos también se utilizan para camuflar el origen del dinero[21].
La etapa inicial del proceso comprende la colocación de fondos de origen ilegal en el sistema financiero, por lo general a través de una institución financiera. Esto puede lograrse al depositar dinero en efectivo en una cuenta bancaria. Grandes cantidades de dinero se dividen en montos más pequeños y menos notorios y se depositan paulatinamente en diferentes oficinas de una sola institución financiera o en diversas instituciones financieras. En esta etapa puede darse lugar el cambio de una moneda a otra, así como la conversión de billetes más pequeños en grandes valores monetarios. Además, los fondos ilegales pueden convertirse en instrumentos financieros, como giros postales o cheques, que son combinados con fondos legítimos para no despertar sospechas. Asimismo, la colocación puede lograrse a través de las compras en efectivo de valores o algún contrato de seguro[22].
3. Fase de estratificación, diversificación, encubrimiento, enmascaramiento, ensombrecimiento o decantación.
En esta fase se busca romper el vínculo existente entre el dinero y su origen, realizando una serie de transacciones civiles, comerciales o financieras, a fin de acumular documentos de soporte para justificar su procedencia ante los particulares y la Administración.
Persigue efectuar diversas operaciones complejas tanto a nivel nacional como internacional, para que se pierda el rastro y se dificulte la verificación contable de estas. El objetivo de esta instancia es cortar la cadena de evidencias ante eventuales investigaciones sobre el origen del dinero. En esta fase generalmente se transfiere el dinero o capitales de un paraíso financiero a otro, sometiendo el dinero a un largo recorrido que por lo general solo aparece en las pantallas de las computadoras, en razón a que las operaciones o transacciones financieras actualmente son digitalizadas. Se le hace recorrer a través de distintos países y por varios bancos haciendo uso de cuentas a nombre de varias personas. El dinero puede regresar a un determinado circuito financiero mezclado con otros activos y con la apariencia de haber sido obtenido de forma legal[23].
En la etapa de estratificación se realizan múltiples operaciones complejas de naturaleza financiera, bursátil o comercial, en las cuales intervienen distintas personas con el fin de impedir que el dinero obtenido y colocado sea fácilmente rastreable, evitando así que se conozca el origen de dichos recursos[24].
La etapa de encubrimiento engloba una serie de transacciones financieras en las que el dinero se mueve sucesivamente para desligarlo de su origen. Una vez introducidos en el sistema bancario convencional, los fondos se envían por transferencia electrónica a bancos o sociedades extraterritoriales (offshore), que actúan como pantalla y que operan en refugios financieros. El objetivo es borrar el rastro del dinero y garantizar que cualquier esfuerzo por seguir la pista de su origen será obstaculizado por una compleja maraña de legislaciones que amparan el secreto empresarial y bancario[25].
La segunda etapa del proceso de lavado de activos se da lugar después de que las ganancias ilícitas han ingresado al sistema financiero, en cuyo momento los fondos, los valores o el contrato de seguro se convierten o transfieren a otras instituciones, alejándolos más aún de su fuente delictiva. Dichos fondos podrían utilizarse entonces para comprar otros valores, contratos de seguro u otros instrumentos de inversión fácilmente transferibles y luego venderse incluso a través de otra institución. Los fondos podrían también transferirse mediante cualquier otro tipo de instrumento negociable, como por ejemplo, un cheque, giro postal o título al portador, o ser transferidos electrónicamente a otras cuentas en diversas jurisdicciones. El blanqueador de dinero puede también encubrir la transferencia como si fuera un pago de bienes o servicios, o transferir los fondos a una sociedad ficticia[26].
4. Fase de integración, reinversión o consolidación.
En esta etapa se busca utilizar el dinero de origen ilícito en la economía formal como si hubiese sido obtenido a través de actividades lícitas.
Esta es la etapa final en la que los fondos o dinero de procedencia ilícita han sido finalmente legitimados y no despiertan sospecha sobre su origen. Ha desaparecido cualquier tipo de vinculación estructural y legal que permita sospechar su procedencia. No hay evidencias materiales que susciten nexos o relaciones no solo en lo que respecta al origen del dinero o capital lavado, sino que han desaparecido los nexos entre las distintas etapas por las que han transcurrido las operaciones de legitimación. Para el cumplimiento de estos fines existen diversas técnicas como la compraventa de inmuebles, la intermediación de compañías de distinta naturaleza y con diferente jurisdicción, los créditos simulados, exportaciones o importaciones, las sobrevaluaciones de mercancías importadas para justificar pagos a bancos extranjeros y la sobrevaloración de las exportaciones para justificar fondos recibidos, y, en general, cualquier tipo de operación comercial que pueda coadyuvar el cumplimiento de estos fines[27].
En la fase de integración se fusionan los activos de procedencia ilegal con los de origen lícito, mediante la inversión o adquisición de bienes muebles e inmuebles generalmente suntuosos, en particular vehículos, aeronaves, semovientes, establecimientos de comercio y obras de arte entre otras. No obstante lo anterior, un porcentaje considerable de los ingresos obtenidos por la organización criminal en desarrollo de sus actividades se reinvierte para continuar con sus actividades ilegales[28].
En la fase final de integración, los capitales blanqueados a través del sistema financiero regresan al blanqueador con la apariencia de un ingreso legal, quedando disponibles para su utilización. El dinero puede reaparecer como el beneficio procedente de una sociedad extraterritorial o es posible mezclarlo con el de una empresa legítima. El blanqueador también puede recibir los fondos como un préstamo procedente de un banco extraterritorial. La legislación protectora del secreto bancario hará difícil que las autoridades tengan la posibilidad de confirmar la autenticidad del ingreso o préstamo internacional[29].
Esta tercera etapa comprende la integración de los fondos en la economía legítima. Esto se logra a través de la compra de activos, como bienes raíces, valores u otros activos financieros, o artículos de lujo. Estas tres etapas también están presentes en los esquemas de financiamiento del terrorismo, excepto que la tercera etapa (integración) comprende la distribución de fondos a los terroristas y a las organizaciones que los apoyan, mientras que el lavado de activos, como se vio anteriormente, va en la dirección opuesta, es decir, su objetivo es integrar los fondos ilícitos en la economía legítima[30].

Consecuencias.
El lavado de activos genera graves consecuencias para la sociedad y para el Estado en general. Veamos:
1. Fomenta la actividad criminal.
Contribuye a un potenciamiento de la propia actividad criminal del narcotráfico, en cuanto parte importante de las utilidades blanqueadas pueden ser reinvertidas en el perfeccionamiento o extensión de los negocios ilícitos de la banda criminal[31].
El éxito del lavado de dinero propicia que las actividades delictivas sean rentables, por lo tanto, recompensa a los delincuentes. Por lo mismo, mientras un país sea considerado como refugio para el lavado de dinero, es probable que atraiga a los delincuentes y promueva la corrupción. Los refugios para el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo tienen:
-          Un régimen ALD/FT débil;
-          Algunos o muchos tipos de instituciones financieras que no están cubiertas por el marco ALD/FT;
-          Una aplicación del régimen ALD/FT limitada, débil o selectiva;
-          Penas ineficaces, que comprenden medidas de confiscación de difícil aplicación; y
-          Un número restringido de delitos tipificados como lavado de dinero[32].
El lavado de activos forma parte de un círculo vicioso conjuntamente con el dinero sucio y el delito que lo genera o delito previo.
Aunque la ruptura del círculo puede producirse al realizarse la sucesión de actos que integran el proceso de lavado de activos, normalmente el dinero sucio (activo) es “reinvertido” en los mismos o nuevos delitos generadores de ganancias ilegales, debido los sustanciosos beneficios que irrogan.
2. Constituye un factor de corrupción.
Es un factor de corrupción, en cuanto el lavado para actuar requiere de una red de apoyo, con contactos tanto en el sector público como en el privado, disponiendo de los recursos para comprarlos. La corrupción obstaculiza el desarrollo al deteriorar la confianza en las instituciones públicas. Distorsiona las decisiones de política macroeconómica, monetaria y financiera, lo cual afecta negativamente los ingresos públicos, reduce la inversión privada, orienta erróneamente el gasto público y perjudica la credibilidad de los gobiernos al deteriorar la confianza tanto de los contribuyentes como de los inversionistas privados[33].
Entre las implicancias políticas que genera el lavado de dinero en los países productores, está el alto grado de corrupción existente en todos los niveles del gobierno y en las instituciones policiales y militares, cuya función es contribuir en la lucha contra el tráfico ilícito de drogas y el denominado “narcoterrorismo”. Esta complicidad ha originado, a su vez, que los miembros de las Fuerzas Armadas comprometidos en el lavado de dinero y en el narcotráfico influyan en muchas decisiones de los gobiernos democráticamente elegidos, sobre todo en aquellas que tienen que ver con el inicio de investigaciones o procesos a los uniformados. En estos casos, generalmente, no se respeta la independencia del Poder Judicial, produciéndose así un grave menoscabo a los principios básicos del Estado Democrático de Derecho[34].
Si el lavado de dinero prevalece en un país, genera más delincuencia y corrupción. También aumenta el uso del soborno en instancias críticas, para que las gestiones de lavado de dinero tengan éxito, como:
-          Empleados y gestores de las instituciones financieras.
-          Abogados y contadores.
-          Asambleas legislativas.
-          Organismos encargados de aplicar la ley.
-          Autoridades supervisoras.
-          Autoridades policiales.
-          Fiscales.
-          Tribunales de justicia[35].
3. Genera competencia desleal.
Altera las condiciones del libre mercado, en cuanto genera una competencia desleal con los inversionistas lícitos que se ajustan al marco legal. Es difícil competir al efecto con bandas de narcotraficantes que están dispuestas a perder cerca del 30% o 40% de su capital para lograr el blanqueo[36].
Se sabe que los blanqueadores de dinero utilizan sociedades “de pantalla”, por ejemplo: empresas comerciales que parecen legítimas y participan en negocios legales pero que, en realidad, están controladas por delincuentes. Estas sociedades “de pantalla” mezclan fondos ilícitos con fondos legítimos para ocultar las ganancias indebidas. El acceso que tienen las sociedades “de pantalla” a los fondos ilícitos les permite subvencionar sus productos y servicios, incluso a precios por debajo del mercado. Como consecuencia de esto, es difícil para las empresas legítimas competir con dichas sociedades “de pantalla”, cuyo objetivo no es producir ganancias sino sólo conservar y proteger los fondos ilícitos[37].
4. Distorsiona la economía local.
Es un factor distorsionador de la economía local, dado que estas inversiones pueden hacer subir artificialmente el valor comercial de los bienes que a los lavadores interesa controlar, especialmente bienes raíces. Además dependiendo del tamaño del mercado, un alto ingreso de dólares al país para realizar operaciones de lavado puede incidir en la determinación del precio de la divisa, afectando con ello a la política económica del Estado[38].
Al utilizar las sociedades “de pantalla” y otras inversiones en empresas legítimas, las utilidades provenientes del lavado de dinero pueden ser usadas para controlar las industrias o incluso algunos sectores de la economía de ciertos países. Esto aumenta la posibilidad de una inestabilidad monetaria y económica, debido a una asignación errónea de recursos ocasionada por una distorsión artificial de los precios de los activos y productos básicos. También proporciona un medio para la evasión fiscal, privando, por lo tanto, de ingresos al país[39].
Los efectos macroeconómicos del flujo de capitales del narcotráfico afectan de forma negativa las tasas de cambio y de interés y, además desestabilizan gravemente el mercado financiero en la medida en que las operaciones de lavado son transitorias. No implican una inversión con la finalidad de generar riqueza, sino que tienen como principal designio aprovechar condiciones aptas para su reciclaje[40].
Además, la transferencia ilícita de capitales provenientes del narcotráfico no tiene carga impositiva. Esto genera su entrada al circuito financiero en condiciones de competencia desigual con los capitales obtenidos lícitamente[41].
El lavado de activos tiene consecuencias económicas y sociales. La principal consecuencia se da a nivel microeconómico ya que si no es detectado se convierte en un negocio exitoso que fortalece la realización de nuevas actividades ilícitas creándose un círculo vicioso. Además su accionar influye negativamente en el entorno económico y distorsiona el mercado, y traslada el comportamiento delictivo a las actividades empresariales afectando a los negocios legalmente establecidos, poniéndoles en riesgo de seguir en marcha[42].
Las principales consecuencias macroeconómicas[43] son:
-          La asignación ineficiente de recursos.
-          Fuerte volatilidad en el tipo de cambio y en la tasa de interés.
-          Inestabilidad y pérdida de credibilidad en el sistema financiero; y,
-          Aumento en los precios, principalmente de los inmuebles.
Los efectos del lavado de activos son mayores en las localidades y en las regiones, por lo que es importante tomar en cuenta sus impactos en esa dimensión territorial. Hay ciudades y poblados, cercanos a las zonas de producción y tránsito de drogas, donde la presencia de las actividades de lavado de activos representa la principal fuente económica de ingresos, generándose economías ilícitas que terminan empobreciendo más a los habitantes de dichas poblaciones, afectando el desarrollo integral y sostenible en la zona y afectando su PBI; pero sobre todo afectando la forma de pensar y de vivir de la población, quienes ven en estas actividades ilícitas una forma de vida fácil para ellos y sus hijos[44].
El lavado de dinero tiene efectos altamente dañinos para la economía porque debilita la integridad de los mercados financieros, pues la entrada y salida de grandes sumas de dinero lavado en el sistema financiero tienden a generar problemas de liquidez y pánico bancario (…) Asimismo, tienden a generar inestabilidad en el tipo de cambio porque modifican abruptamente la cantidad de divisas disponibles en el mercado. Además, los “lavadores” no están interesados en generar utilidades de sus inversiones, sino en proteger sus ganancias. Por tanto, “invierten” sus fondos en actividades que no necesariamente rinden beneficios económicos para el país destino de los fondos lo que afecta el crecimiento de esas economías. En algunos países de Suramérica se han financiado industrias completas con dinero del lavado. Sin embargo, cuando estas industrias ya no son del interés de los lavadores son abandonadas, lo que causa el desplome de estos sectores y un terrible daño a la economía[45].


[1] DEL CID GÓMEZ, Juan Miguel, Blanqueo Internacional de Capitales, Editorial Deusto, Madrid, 2007, pág. 20.
[2] LAMAS PUCCIO, Luis, Inteligencia Financiera y Operaciones Sospechosas, Editorial Gaceta Jurídica, Lima, 2008, pág. 84-85.
[3] PRADO SALDARRIAGA, Víctor Roberto, Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo, Editorial Grijley, Lima, 2007, pág. 9.
[4] FABIÁN CAPARRÓS, Eduardo A., El Delito de Blanqueo de Capitales, Editorial Colex, Madrid, 1998, pág. 76.
[5] Fuente: Unidad de Inteligencia Financiera del Perú, www.sbs.gob.pe.
[6] BLANCO CORDERO, Isidoro, El Delito de Blanqueo de Capitales, Editorial Aranzadi SA, 2º edición, Navarra, 2002, pág. 93.
[7] PÉREZ LAMELA, Héctor D., Lavado de Dinero, Doctrina y Práctica sobre la Prevención e investigación de operaciones sospechosas, Editorial Lexis Nexis, Buenos Aires, 2006, pág. 13.
[8] DEL CID GÓMEZ, Juan Miguel, Ob. cit., pág. 22.
[9] PRADO SALDARRIAGA, Víctor Roberto, Ob. cit., pág. 13.
[10] BLANCO CORDERO, Isidoro, Op. cit., pág. 52.
[11] FRISANCHO APARICIO, Manuel, Tráfico Ilícito de Drogas y Lavado de Activos, Jurista Editores, Lima, 2006, pág. 261.
[12] BLANCO CORDERO, Isidoro, Op. cit., pág. 54-55.
[13] DEL CID GÓMEZ, Juan Miguel, Ob. cit., pág. 22.
[14] ÁLVAREZ PASTOR y EGUIDAZU PALACIOS, citado por CALLEGARI, André, Luis, El Delito de Blanqueo de Capitales en España y Brasil, Universidad Externado de Colombia, Bogotá, 2003, pág. 72.
[15] BLANCO CORDERO, Isidoro, Op. cit., pág. 52.
[16] DEL CID GÓMEZ, Juan Miguel, Ob. cit., pág. 22-23.
[17] PRADO SALDARRIAGA, Víctor Roberto, Ob. cit., pág. 12.
[18] BENAVENTE, Andrés, El lavado de dinero y sus efectos sobre el Estado y la sociedad: la experiencia chilena. En: COMISIÓN ANDINA DE JURISTAS, Lavado de Dinero: El Sistema Legal y su Impacto Socioeconómico, Primera Edición, Lima, 2000,  pág. 165.
[19] LAMAS PUCCIO, Luis, Ob. cit., pág. 94.
[20] CANO, Donaliza y LUGO, Danilo, Auditoría Financiera Forense, Eco Ediciones, Bogotá, 2008, pág. 28.
[21] DEL CID GÓMEZ, Juan Miguel, Ob. cit., pág. 23.
[22] SCHOTT, Paul Allan, Guía de referencia para el anti lavado de activos y la lucha contra el financiamiento del terrorismo, Banco Mundial y Mayol Ediciones, Bogotá, 2007, pág. 10.
[23] LAMAS PUCCIO, Luis, Ob. cit., pág. 95.
[24] CANO, Donaliza y LUGO, Danilo, Ob. cit., pág. 28.
[25] DEL CID GÓMEZ, Juan Miguel, Ob. cit., pág. 23-24.
[26] SCHOTT, Paul Allan, Op. cit., pág. 10.
[27] LAMAS PUCCIO, Luis, Ob. cit., pág. 95.
[28] CANO, Donaliza y LUGO, Danilo, Ob. cit., pág. 28-29.
[29] DEL CID GÓMEZ, Juan Miguel, Ob. cit., pág. 24.
[30] SCHOTT, Paul Allan, Op. cit., pág. 10.
[31] BENAVENTE, Andrés, El lavado de dinero y sus efectos sobre el Estado y la sociedad: experiencia chilena, En: COMISIÓN ANDINA DE JURISTAS, Op. cit, pág. 166.
[32] SCHOTT, Paul Allan, Op. cit., pág. 14.
[33] BENAVENTE, Andrés, El lavado de dinero y sus efectos sobre el Estado y la sociedad: experiencia chilena, En: COMISIÓN ANDINA DE JURISTAS, Op. cit, pág. 166.
[34] FRISANCHO APARICIO, Manuel, Op. cit., pág. 227.
[35] SCHOTT, Paul Allan, Op. cit., pág. 14-15.
[36] BENAVENTE, Andrés, El lavado de dinero y sus efectos sobre el Estado y la sociedad: experiencia chilena, En: COMISIÓN ANDINA DE JURISTAS, Op. cit, pág. 166.
[37] SCHOTT, Paul Allan, Op. cit., pág. 18.
[38] BENAVENTE, Andrés, El lavado de dinero y sus efectos sobre el Estado y la sociedad: experiencia chilena, En: COMISIÓN ANDINA DE JURISTAS, Op. cit, pág. 167.
[39] SCHOTT, Paul Allan, Op. cit., pág. 18.
[40] FRISANCHO APARICIO, Manuel, Op. cit., pág. 225.
[41] FRISANCHO APARICIO, Manuel, Op. cit., pág. 225.
[42] MACROCONSULT, El Lavado de Activos en el Perú: Diagnóstico y Propuesta, Lima, agosto de 2009, pág. 14.
[43] MACROCONSULT, Op. cit., pág. 14.
[44] MACROCONSULT, Op. cit., pág. 14.
[45] FUENTES BRITO, Frank, ¿Puede el lavado contribuir a la estabilidad?, artículo publicado en http://www.listindiario.com/ el 31 de agosto de 2010.